No hay sonido alguno en el
cuarto
salvo el tictac del
reloj
que ha comenzado a
asustarse
como un bichito
atrapado
en una enorme caja.
Libros yacen abiertos sobre la
alfombra.
En otro lugar
estás tú dormido
y junto a ti una
mujer
que llora
suavemente
para que no te
despiertes.

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