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22 de abril de 2015
BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO : "Soneto de tus vísceras"
Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada.
Canto a tu masa intestinal rosada,
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus riñones
y a tu matriz profunda y renovada.
Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al ocre olor orgánico que exhalas.
Quiero gastar tus vísceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos...
Yo soy un sapo negro con dos alas.
SUSANA THÉNON : "Sed"
Sé que tu sed se ha dilatado
más allá del más lejano hilo de agua:
tuya es la sed de los veranos,
la que anida en la garganta del mediodía.
Mucho tiempo hace que la sal
ha fondeado en tu entraña
y es allí donde abreva
el rojo labio de nuestros actos impunes.
Si un castigo has creado
es el de tu silencio
que grita más alto que las palabras.
Si un castigo has creado
es el permanecer
como una ciega
en una selva de miradas.
21 de abril de 2015
HORACIO ZABALJÁUREGUI - "Escúchalas"
Escúchalas cantar desde el fondo de las aguas
permanecen
en el lastre del sueño
emergen en la penumbra de la vigilia
con flores muertas enredadas en el pelo,
escúchalas, te hablan,
te reclaman, en celo,
extranjeras en su deseo,
te leen el rostro, al tacto,
te echan suertes,
las heroínas en su cuadratura lunar,
te arrullan,
se derraman como sólo las mujeres,
las de tu vida,
las que guardan el mapa de la madriguera,
el itinerario de tu memoria,
escúchalas cantar,
ciegas como una piedra
sólo el hilo de voz,
como conviene a la pura apariencia,
a la aparición del deseo, de las mujeres,
de su itinerario en la penumbra de la vigilia,
donde otro hace el vado, el puente
en el delta del relámpago
y allí se confunden las posesiones,
basta cualquier señal:
un número en un papel que marca la página de un libro
donde se lee
"la aparición del mar en la mano que lleva la caricia
como una lámpara"
allí donde te sorprende el olvido,
y te acostumbras al eco,
al reflejo de la voz que vuelve imperceptible
en el reclamo, en la repetición, en la estampida,
escúchalas,
atado al mástil, bajo la bóveda de la noche,
a tientas, escúchalas
en el cortejo de las estaciones,
mezcladas con la sombra,
cualquier señal te haría desertar
siempre otro con esa aridez,
una marca que en la landa del sueño
prepara el tráfico, su ritual
y las verás, por fin, hacerse carne,
en la matriz de su deseo,
ménades de tu memoria,
partes por el todo,
el grial, la constelación y la tormenta
el musgo de la imagen,
la voz en la piedra.
CÉSAR CANTONI de "Diario de Paso"
15.01.06
1.
Me tiendo desnudo a tomar sol.
Debajo de mi espalda,
el pasto es blando como una cama.
Cierro los ojos y dejo que las hormigas
caminen por mi piel,
que hagan de mi ombligo
un hormiguero.
2.
En la playa, juego con ella a la paleta.
Tras un giro imprevisto, uno de los dos
tropieza y cae; el otro ríe.
Luego reímos los dos juntos.
Sin querer, somos felices
con una inocencia
que habíamos olvidado.
¡Pero qué pronto
todo esto dejará de ser real!
(Días de enero)
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19.04.06
El primer día que fui a la casa de mi compañero,
éste tomó un cráneo humano que guardaba en un cofre
y lo alzó hasta mis ojos sin mediar palabras.
No era Hamlet planteándose la duda que lo consumía,
sino un chico riendo con fuerza de mi estupefacción.
Hoy, mientras miraba las fotos en que estamos juntos,
recordé una vez más el curioso episodio.
Mi compañero no podía imaginar entonces
con cuánta ironía la temprana muerte
habría de apropiarse de su calavera.
(No era Hamlet)
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POST SCRIPTUM
¿QUIÉN LE DEVOLVERÁ SU VOZ?
Murió Vallejo, murió el desheredado.
Murió el César, el cholo, el susodicho.
Murió de la muerte hacia dentro y hacia fuera,
con toda la vida que tenía delante.
Y ahora, ¿quién le devolverá su voz a la poesía? ¿Quién
escribirá “hialóidea” cuando haya que escribir “hialóidea”?
¿Es posible el poema sin César, sin Vallejo?
Murió el poeta, sí, murió con aguacero.
Murió al cabo de los ríos que le dieron el habla.
Murió con el alma y la tristeza expuestas,
abrazado a la carne de su muerte viva.
¿Qué lugar reservarle, pues, al neologismo?
¿Qué hacer con el tropo, el ripio, el encabalgamiento?
¿Cómo arrancarle al verso la metáfora nueva?
Pero, ¿murió Vallejo como dicen todos?
¿Murió el hombre? ¿El paria? ¿El revolucionario?
¿Aquél que nació de grande para nombrar de nuevo al mundo?
Hermano, si de veras moriste, Dios cobije tu sueño.
De otro modo, no juegues como niño, no te escondas,
no nos dejes tan solos con la lengua nuestra,
no nos largues tan rotos de palabras.
CÉSAR CANTONI de "Diario de Paso"
29.06.05
Caminamos por la playa hasta la escollera,
un poco en la tarde, un poco en nosotros.
(Antes te habías reído de mi sombrero de paja.)
Descalzos, entre las piedras, los pescadores lanzaban
o recogían sus aparejos. Un pequeño navío,
que parecía sacado de una agenda turística,
se deslizaba imperceptiblemente sobre el horizonte.
(“Algún día, me gustaría habitar una casa frente al mar”, dijiste,
siguiendo con los ojos la línea de la costanera,
mientras un pescador devolvía un zapato muerto a las profundidades.)
El viento soplaba cada vez más fuerte
y el oleaje empujaba las boyas a la orilla.
Esa noche, en ese mismo sitio,
nos poseímos bajo la impávida luz de las estrellas,
no como quienes juran amarse para siempre
sino simplemente como quienes se aman.
(No como quienes juran)
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14.07.05
Pues bien, éste es el mundo conocido
y no hay prueba de otro por ahora.
Los aviones se estrellan, los barcos naufragan,
los trenes descarrilan... En la guerra,
en medio de un sismo, en el quirófano,
la gente agoniza lastimosamente o muere de golpe sin explicación.
Esta mañana, para ser preciso,
un camión, que llevaba hortalizas,
atropelló a la perra del diariero y le rompió una pata,
sumándole un nuevo dolor al devenir.
Si yo fuera católico, diría que el Supremo sabe lo que hace
y no jaquearía al dogma con preguntas.
Está claro. Pero he aquí que, en el fondo, sigo siendo un niño
y aún conservo la manía inquisidora
de abrirles la panza a los juguetes.
(Éste es el mundo)
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18.08.05
Con el último sol muere la ilusión del día.
Los negocios bajan las persianas
y las calles van quedando desiertas.
El canillita apila, entonces, los diarios matutinos,
hace un fardo con ellos y los deja en el suelo.
La pequeña florista, mientras tanto,
con la piel erizada por el frío,
se abriga como puede contra las paredes.
Desde la cocina de los restaurantes
llega ahora hasta la puerta el típico olor de las frituras
y los bares acogen a putas y dipsómanos.
En la esquina de la Universidad,
una mujer, que blande un crucifijo en una mano
y aprisiona una Biblia en la otra,
anuncia a los desavisados el final de los tiempos.
Artera, la noche avanza hacia el momento exacto
en que el suicida apretará el gatillo.
Sí, todos los proyectos de vida fracasaron a esta altura
y el mundo parece cansado de rodar.
Cuando el viejo mendigo se duerme finalmente
sobre un lecho de bolsas y cartones,
ya no es posible esperar ningún milagro.
(Con el último sol)
CECILIA E. COLLAZO - "Dar la vuelta (al cuerpo)"
Pegada a tus decires,
aprendí a dar la vuelta
a bancarme el hueco,
a tus caprichos constantes.
aprendí a dar la vuelta
a bancarme el hueco,
a tus caprichos constantes.
A sentir el dolor que acosa
la tensión del músculo,
el cansancio,
el desgano.
la tensión del músculo,
el cansancio,
el desgano.
A la soledad intestinal abrumadora.
Las heces amarillas.
Una columna vertebral
eternamente torcida.
Las heces amarillas.
Una columna vertebral
eternamente torcida.
Me dominabas, me ponías a tus pies.
Ahora te tengo, es decir te manejo,
te porto, te pongo a raya,
a límite.
Ahora te tengo, es decir te manejo,
te porto, te pongo a raya,
a límite.
Camino de tu mano.
Y ante tu padecer
estoy
en franca retirada.
Y ante tu padecer
estoy
en franca retirada.
Con el hueco,
disfruto plenamente.
Soy mujer,
tengo un cuerpo.
disfruto plenamente.
Soy mujer,
tengo un cuerpo.
No es saber del médico.
Dar la vuelta,
es cosa de discurso.
Dar la vuelta,
es cosa de discurso.
AMALÍA PINTO - "Ni una luz en la entraña del deseo..."
Ni una luz en la entraña del deseo
ni una hoja en los árboles que antes
soltaban sus pájaros y susurraban su nombre
ni un dios al que rezarle bendito
ni una luna que se queje de su soledad
en el cielo infinito de la noche
ni un gato que grite lo que yo ansío
con sus uñas sus dientes su cola erecta
ni una sola luz en la entraña de lo complejo
de lo que una vez fue una mujer
y ahora es una niña o una muñeca de nuevo
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