Mostrando entradas con la etiqueta vladislav jodasevich. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vladislav jodasevich. Mostrar todas las entradas

23 de abril de 2015

VLADISLAV JODASEVICH : "En la ciudad por la noche"




En la ciudad por la noche
el silencio se forma
del ladrido de un perro,
del olor de las hojas mojadas
y del crujido lejano de los trenes de carga.
Es tarde. Mi hija duerme,
con su cabeza sobre el mantel
cerca del samovar frío.
¡Pobre niña! No tiene madre.
Es hora de tomarla en mis brazos
y llevarla a la cama,
pero no me muevo,
ni siquiera fumo,
para no quebrar el silencio,
y también porque
soy poeta.
Esto significa que en realidad
no existen ni el samovar, ni mi hija,
solo tengo una inmensa perplejidad
que se llama: "mundo".
Y el mundo me quita todo el tiempo.


VLADISLAV JODASEVICH - "El crepúsculo"




La nieve se amontonó. Todo se calma, enmudece.
Una casa desierta se extiende a lo largo del callejón.
Una persona camina. Apuñalarla con el cuchillo.
Se arrimará a la cerca y no dirá nada.
Después se inclinará y se acostará cara abajo.
La respiración nívea del viento
y la niebla apenas perceptible de la tarde,
precursores de la tranquilidad hermosa
girarán alrededor de él con ligereza.
Las personas acudirán corriendo como hormigas negras,
de las calles, de los patios, y se detendrán entre nosotros.
Preguntarán por qué y cómo lo maté,
y nadie comprenderá cuánto lo he querido.
 
 

VLADISLAV JODASEVICH de "El ruido de la existencia"





Bizco, con la cara amarilla
y con un bulto de lienzo sobre la espalda,
vago adormecido todo el santo día
por las calles de vuestra capital.

Búrlense y griten obscenidades,
nunca sabrán cómo
el dragón en la camisa de seda
lame mi corazón con su fuego.


 

---------------------


 

La calle apenas iluminada. En alguna parte,
bajo techo, golpeó una ventana.

La luz parpadeó, se levantó la cortina,
una sombra veloz se desprendió de la pared.

Es feliz quien cae de cabeza hacia abajo:
por un instante el mundo para él es otro.