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28 de abril de 2015
JORGE TEILLIER : "Paisaje clínica"
Ha llegado el tiempo
En que los poetas residentes
Escriban acrósticos
A las hermanas de los maníaco-depresivos
Y a las telefonistas.
Los alcohólicos en receso
Miran el primer volantín
Elevado por el joven psicópata.
Sólo un loco rematado
Descendiente de alemanes
Tiene permiso para ir a comprar "El Mercurio".
Tratemos de descifrar
Los mensajes clandestinos
Que una bandada de tordos
Viene a transmitir a los almendros
Que traspasan los alambres de púa.
William Gray, marino escocés,
Pasado su quinto delirium
Nos dice que fue peor el que sufrió en el Golfo Pérsico
Y recita a Robert Burns
Mientras el "Clanmore", su barco, ya está en Tocopilla.
Ha llegado el tiempo
En que de nuevo se obedece a las campanas
Y es bueno comprar coca-cola
A los Hermanos Hospitalarios.
El Pintor no cree
En los tréboles de cuatro hojas
Y planea su próximo suicidio
Heborizando entre yuyos donde espera hallar cannabis
Para enviarla como tarjeta de Pascua
A los parientes que lo encerraron.
Los caballos aran preparando el barbecho.
En labor-terapia
Los mongólicos comen envases de clorpromazina.
Saludo a los amigos muertos de cirrosis
Que me alargan la punta florida de las yemas
De la avenida de los ciruelos.
La Virgen del Carmen
Con su sonrisa de yeso azul
Contempla a su ahijado
Que con los nudillos rotos
Dormita al sol atiborrado de Valium 10.
(En el Reino de los Cielos
Todos los médicos serán dados de baja).
Aquí por fin puedes tener
Un calendario con todos los días
Marcados de rojo
O de blanco.
Es la hora de dormir -oh abandonado-
Que junto al inevitable crucifijo de la cabecera
Velen por nosotros
Nuestra Señora la Apomorfina
Nuestro Señor el Antabus
El Mogadón, el Pentotal, el Electroshock.
20 de abril de 2015
ROBERTO BOLAÑO - "La francesa"
Una mujer inteligente.
Una mujer hermosa.
Conocía todas las variantes, todas las posibilidades.
Lectora de los aforismos de Duchamp y de los relatos de Defoe.
En general con un auto control envidiable,
Salvo cuando se deprimía y se emborrachaba,
Algo que podía durar dos o tres días,
Una sucesión de burdeos y valiums
Que te ponía la carne de gallina.
Entonces solía contarte las historias que le sucedieron
Entre los 15 y los 18.
Una película de sexo y de terror,
Cuerpos desnudos y negocios en los límites de la ley,
Una actriz vocacional y al mismo tiempo una chica con extraños rasgos de avaricia.
La conocí cuando acababa de cumplir los 25,
En una época tranquila.
Supongo que tenía miedo de la vejez y de la muerte.
La vejez para ella eran los treinta años,
La Guerra de los Treinta Años,
Los treinta años de Cristo cuando empezó a predicar,
Una edad como cualquier otra, le decía mientras cenábamos
A la luz de las velas
Contemplando el discurrir del río más literario del planeta.
Pero para nosotros el prestigio estaba en otra parte,
En las bandas poseídas por la lentitud, en los gestos
Exquisitamente lentos
Del desarreglo nervioso,
En las camas oscuras,
En la multiplicación geométrica de las vitrinas vacías
Y en el hoyo de la realidad,
Nuestro absoluto, Nuestro Voltaire,
Nuestra filosofía de dormitorio y tocador.
Como decía, una muchacha inteligente,
Con esa rara virtud previsora
(Rara para nosotros, latinoamericanos)
Que es tan común en su patria,
En donde hasta los asesinos tienen una cartilla de ahorros
y ella no iba a ser menos,
Una cartilla de ahorros y una foto de Tristán Cabral,
La nostalgia de lo no vivido, .
Mientras aquel prestigioso río arrastraba un sol moribundo
Y sobre sus mejillas rodaban lágrimas aparentemente gratuitas.
No me quiero morir, susurraba mientras se corría
En la perspicaz oscuridad del dormitorio,
Y yo no sabía qué decir,
En verdad no sabía qué decir,
Salvo acariciada y sostenerla mientras se movía
Arriba y abajo como la vida,
Arriba y abajo como las poetas de Francia
Inocentes y castigadas,
Hasta que volvía al planeta Tierra
Y de sus labios brotaban
Pasajes de su adolescencia que de improviso llenaban nuestra habitación
Con duplicados que lloraban en las escaleras automáticas del metro,
Con duplicados que hacían el amor con dos tipos a la vez
Mientras afuera caía la lluvia
Sobre las bolsas de basura y sobre las pistolas abandonadas
En las bolsas de basura,
La lluvia que todo lo lava
Menos la memoria y la razón.
Vestidos, chaquetas de cuero, botas italianas, lencería para volverse loco,
Para volverla loca,
Aparecían y desaparecían en nuestra habitación fosforescente y pulsátil,
Y trazos rápidos de otras aventuras menos íntimas
Fulguraban en sus ojos heridos como luciérnagas.
Un amor que no iba a durar mucho
Pero que a la postre resultaría inolvidable.
Eso dijo,
Sentada junto a la ventana,
Su rostro suspendido en el tiempo,
Sus labios: los labios de una estatua.
Un amor inolvidable
Bajo la lluvia,
Bajo ese cielo erizado de antenas en donde convivían
Los artesonados del Siglo XVII
Con las cagadas de palomas del Siglo XX.
Y en medio
Toda la inextinguible capacidad de provocar dolor,
Invicta a través de los años,
Invicta a través de los amores
Inolvidables.
Eso dijo, sí.
Un amor inolvidable
Y breve,
¿Como un huracán?,
No, un amor breve como el suspiro de una cabeza guillotinada,
La cabeza de un rey o un conde bretón,
Breve como la belleza,
La belleza absoluta,
La que contiene toda la grandeza y la miseria del mundo
Y que sólo es visible para quienes aman.
GONZALO ROJAS de "Concierto"
Bésense en la boca, lésbicas
baudelerianas, árdanse, aliméntense
o no por el tacto rubio de los pelos, largo
a largo el hueso gozoso, vívanse
la una a la otra en la sábana
perversa,
y
áureas y serpientes ríanse
del vicio en el
encantamiento flexible, total
está lloviendo peste por todas partes de una costa
a otra de la Especie, torrencial
el semen ciego en su granizo mortuorio
del Este lúgubre
al Oeste, a juzgar
por el sonido y la furia del
espectáculo.
Así,
equívocas doncellas, húndanse, acéitense
locas de alto a bajo, jueguen
a eso, ábranse al abismo, ciérrense
como dos grandes orquídeas, diástole y sístole
de un mismo espejo.
De ustedes
se dirá que amaron la trizadura.
Nadie va a hablar de belleza.
14 de abril de 2015
ALEJANDRO ZAMBRA - Contra los poetas
A los veinte años ya acumulan experiencias
importantes: han publicado poemas en revistas y antologías, han
participado en talleres, han escrito artículos para anuarios escolares y
quizá han concedido una o dos precoces entrevistas. Ya tienen listos
sus primeros libros, que están a punto de aparecer en editoriales
emergentes. Son libros muy malos, pero por ahora eso no importa. Sus
poemas son largos y sentenciosos, abusan de los gerundios, de los signos
de exclamación y de los puntos suspensivos. Leen a Vicente Huidobro, a
Delmira Agustini y a Oliverio Girondo, pero sobre todo se leen los unos a
los otros, en interminables sesiones sólo a veces amistosas.
A los veinticinco años ya han renegado de esos
primeros poemas, que consideran lejanos pecados de juventud. Esperan
encontrar pronto la madurez como poetas, que a ellos les importa mucho
más que la madurez como personas. El segundo libro cumple con creces el
objetivo: no es bueno, pero indudablemente es mejor que el primero.
Dicen estar todavía buscando una voz propia y mientras tanto planean
antologías que incluyen a todo el grupo, pero nadie quiere escribir el
prólogo, pues nadie desea correr el riesgo de convertirse en crítico
literario.
A los treinta años ya han sufrido varios desengaños.
Han sido incluidos en antologías nacionales y latinoamericanas, pero han
sido excluidos de otras tantas publicaciones y les cuesta muchísimo
aceptarlo. Por momentos escriben solamente para demostrar cuán
arbitrarias han sido esas exclusiones. Han publicado, a esta altura,
tres libros de poesía. Han fundado dos editoriales y cuatro revistas
literarias. En sus reseñas biográficas se afirma que han participado en
más de trece –en catorce– encuentros de poetas y que sus libros han sido
parcialmente traducidos al italiano. En realidad les han traducido
solamente un poema, pero da lo mismo: los han traducido, eso ya es
mérito suficiente.
Recién a los treinta y cinco años comienzan a
incomodarse cuando los presentan como poetas jóvenes. Ahora dictan
talleres en los que aconsejan a sus alumnos que eviten los gerundios,
que cuiden los adjetivos, que declaren la guerra a los puntos
suspensivos y a los signos de exclamación. Les inculcan la suprema
libertad creadora, pero les prohíben una lista bastante larga de
palabras: vacío, angustia, desolación, desesperación, crepúsculo, ocaso,
alma, espíritu, corazón, vagina. Les hablan de melopoeia, de fanopoeia y
de logopoeia, pero se enredan un poco en la explicación. Se enamoran de
poetas de dieciséis años y las comparan con Alejandra Pizarnik, pero
nunca han visto una foto de Alejandra Pizarnik.
A los cuarenta años a nadie se le ocurre presentarlos
como poetas jóvenes, pues sus caras y sus barrigas han cambiado de
forma tal vez irreversible. Los poetas experimentan con mayor
sufrimiento que el común de la gente la llamada crisis de los cuarenta.
No decidieron ser poetas para tener cuarenta años. De ahora en adelante
todo será decadencia. Se han vuelto inofensivos. Es más fácil
incluirlos, pedirles prólogos, invitarlos a los recitales y aplaudirlos
sin énfasis, respetuosamente. Son, en otras palabras, verdaderos
fracasados.
Para que el fracaso se cumpla es necesario que
reciban, de vez en cuando, señales equívocas. A los cincuenta, a los
sesenta, a los setenta años los poetas ganarán dos o tres premios
menores; tímidos estudiantes de pregrado y quizás alguna bella doctora
norteamericana analizarán sus libros, que tal vez serán traducidos al
francés, al alemán, al griego o al menos al argentino. Por lo demás,
siempre habrá alguna editorial emergente interesada en rescatarlos del
olvido.
Da lástima verlos junto al teléfono, esperando la
noticia de un premio, de una pensión del gobierno, de un homenaje, de un
viajecito al sur, lo que sea. Parecen niños asustados, y en el fondo
eso son: niños asustados, adolescentes ya muy viejos para suicidarse. A
veces algún reportero compasivo les pregunta para qué sirve la poesía en
este mundo deshumanizado y consumista. Ellos suspiran y responden lo
que han respondido siempre: que sólo la poesía salvará al mundo, que hay
que buscar, en medio de la confusión, palabras verdaderas y aferrarse a
ellas. Lo dicen sin fe, rutinariamente, pero tienen toda la razón.
GUSTAVO ADOLFO BECERRA - "El poeta Ulloa"
Se Ama o no se Ama.
Ese para siempre de toda Exigencia Mística.
“No solamente los pobres gritan ahora, gritan también la tierra,
los animales, las plantas, ya que, también son oprimidos”.2
¿De qué tienes prisa, poeta? Hace / Escarcha. Tal vez hace Frío.
Hacen Cuarenta grados / en León Viejo. Y hace Lluvia.
Duermen los Custodios de Rubén Darío. Y Fray Antonio
Valdivieso. Tiemblo de Ti, Monseñor Leonidas Proaño
cuando me acerco a estos Umbrales / Abismos y Rostros
gastados por la Violencia y el Desprecio.
Monseñor Romero, Profeta y Mártir, Obispo Alvear,
entro al Corazón de Osvaldo / con Humildad litúrgica.
En esta Patrística busco Refugio / en estos Bosques Iluminadores,
en estos Ríos de Aguas nacionales y cristalinas. Memento homo, quia pulvis es, et in pulverem Reverteris.3
Ninguna Eternidad podría contenerte.
Ni el Tiempo de Dios / puede ser Exacto.
Ni la Relojería Electrónica del Aire.
Cada uno de Nosotros es una Célula. Alma y Divinidad.
Cuando Adquieren Movimiento / el Universo abre los Ojos, Gira,
se Mueve en la Dirección de los Relojes.
Nosotros sentimos, en ese instante,
que ese Momento es irrepetible. Y lo guardamos.
Progresión Temática: Manchas Amarillas,
Rojas y Cilindros. Cátedra de Redención.
Embriones que Giran, Palabras a las cuales le crecen raíces.
Palabras que en las palabras / tiemblan.
Caballos que galopan / dentro de sus propias cegueras.
La Montaña es el Cuerpo / Místico. Visible a tus Ojos
como a los Ojos de los Campesinos del Cuá.
Jesucristo no-Teoría, ni Conocimiento Abstracto...
Párpado a Párpado / deletreamos el Camino.
Fotografía de una Cena inconclusa / y una Copa de Vino.
Atrás ese Otro que no Era / y estaba. Sabía
llevar su piel, ¿sabes? Inmutable y Simple. Adoración Eucarística.
Debilita pasiones, Amortigua las llamas de la Concupiscencia.
Besa Relámpagos, destruye Debilidades e Impurezas.
La Otra teología. Martirologio latinoamericano / Conciencia,
Evangelización, Política. Ahora sí: Jesús Sacramentado
paseando descalzo en tus Arenas. Adoramus te, sanctissime
Domine Jesuchriste. Jesús yendo de las Montañas
de la Segovia a Palacagüina. Bebiendo una Cerveza “Toñita”
y comiendo chicharrones. Formas sonoras
en Movimiento / como Música santificante.
La Camisa afuera del Pantalón y los Ojos en el Horizonte.
Remake de Melodías y Fotogramas Vivas. Y rostros de muchachas
que alguna vez amaste. Y te amaron, quién sabe. Militia est vita hominis super terram.4
El Cielo recomendable para Días de Lluvia / en todos sus Capítulos.
Expuesto ante el Señor en la Capilla de sus Propios Poemas
disciernes acerca del Destino Humano: El actual problema lo vemos en dos dimensiones: 1) Reducir en el plano cultural rural los efectos nocivos de la globalización manteniendo
las tradiciones y potenciando la identidad propia. 2) Fortalecer el capital humano
de modo de que el aporte de la agricultura al desarrollo del país
sea el adecuado para poder intervenir en el competitivo mercado internacional.
Protegido por esta Red Misteriosa de Buenas Intenciones
mira el Mundo y entiende el Sentido Comunitario de Olas y Alas.
Te mantuviste en la Tradición de los Apóstoles.
Por eso, hablas de la Necesidad de Re-Alfabetizar al Hombre…
Inventa Palabras / para decir lo que Callamos (desde siempre).
A veces por temor / a veces por vergüenza. Los mayas tenían
una medida de tiempo que equivalía a 63.081.429 años
y se llamaba alautún. Hay Universos inexplicables.
Lugares a los cuales sólo entraremos de Noche / si es que alguna
vez entramos. Ahí dormimos. Pensábamos Ingresar
en esos Flujos Digitales. Justicia Social, brother.
Vivimos la Liturgia de los Actos. Escribo contra la Muerte.
Doctrina de Cosas Últimas, la Escatología, como Sistema de Medición
de todos los Orígenes, partos y Nacimientos.
Páginas Finales de Esencias Definitivas y Hermosas. Hoy Domingo me he entretenido dedicándole tiempo / a una propuesta
concreta que te envío en archivo adjunto. El tiempo pasa, brother,
como dice la canción, y nos vamos poniendo viejos, pero es bueno
enfrentar el paso del tiempo haciendo / cosas productivas que beneficien a los demás.
Rastreamos tus Huellas en la Escritura, en las Páginas Web,
en los Sitios Virtuales que parecen haber sido Bloqueados.
Leo tus Cartas amorosas a destinatarios
desconocidos / que enviaste por Internet. Aún sobre sus Imágenes / hay una Lluvia de Pétalos.
Hechos como éste / pueden pasar Inadvertidos.
Actúan bajo otra Lógica. Quería hablarte de Haroldo Conti.
Te llamé al Teléfono Celular. / Era el día 10.
Otro día de Océano. Estabas en una Plaza —dijiste.
Esperabas a Alguien / cuya sola presencia lograba conmoverte. Aequam memento rebus in arduis servare mentem.5
Reclamaste mi silencio y pediste Explicaciones acerca de esa Actitud.
Dijiste que tenías algunos Registros míos.
Espacios de Meditación en la Estridencia Mundial y rokhiana.
Reflexiones que deben Cumplir
su Rito / en Forma y Deseo. Escribimos contra las Cosas/ que Arañan,
contra el Imperialismo de Águilas y Puños de Acero.
Este Hermano de América deshojó Días, vetus latina,
caminó descalzo por Ochomogo y Analizó
Mariposas con la misma quietud de quien enciende una Vela. Presencia, Sacrificio y Comunión. Asistimos
a la Floración de los Cerezos. Y todo es Primavera.
Cuerpo a Cuerpo los Materiales de la Vida
(en Solentiname o donde sea), albergan corredores
de una sola Luna. Y Pasiones sanguíneas.
Las Manos sobreviven al Tacto / la Vida sobrevive al afecto
profundo (pathos) / como Biblioteca / admirable Florecimiento:
Palomas, Bosques, pero sobre todo cerezos.6
Después el Incendio Material: la destrucción
de Bienes y Refugios. Al fin de cuentas toda Revolución
es Ensayo y Error —dices. En el Lago de Managua dejé huellas de sueños / y amores que ahora
con el paso de los años deben ser / pequeñas olitas que me buscan en la playa.
El Teatro Darío y el Correo donde esperaba / cartas de mi patria en cautiverio.
Vos andás con la verdad al suave, chaval. ¡Qué nostalgia!
Todo Prendimiento Remite al Volcán Masaya,
iniciándose en el Oficio de Fumador Empedernido.
Osvaldo, te Escribo / para que te quedes Ahí.
En ese Ahí que no tuvo Representación pero que, sin embargo,
fue el momento sagrado de la Comunión profunda.
Tocan y cantan los hombres que Vuelan
machete en la Selva / Siglos de in-Cultura Tocan y cantan.
En esa Aureola de Volcán y en esas Marimbas / tocan y cantan.
El Amor es una Extensión (que toca y canta)
por donde pasaste / dejando Huellas y Marcas.
Acerca de esa Identidad / escribiremos nuestros Perfiles. Veo que como dices seguimos anclados a un pasado.
El viento tibio de Centroamérica nos da
en el rostro / como si hubieran abierto la puerta del averno.
Pude ver, sólo en una oportunidad el Camino Sin-Nube del Cosmos.
Cuatro Hectáreas de Estrellas sin Aguacero ni Lesiones.
Sólo golondrinas en las Cercas de Madera, de la ética cristiana.
Sólo Alas en los Despeñaderos de las Aves mansas.
Y cabellos sueltos. Y vestidos arremolinados.
Y muchachas que algunas vez dijeron que Sí.
Una misma Multitud (gime) / en el Mismo Oficio.
Todo el Tiempo en La Quedada. Y en la Pasión Infinita.
No hay Otro “Sin Embargo” en el Mantel de la Mesa.
Ni en la Mirada morena y Turbia de los Castigados.
Ernst Bloch: principio-esperanza.7 Libero Cristales
de Agua en el Pozo Seco. No es justa esta Muerte, hermano.
Levantamos Piedras del Tamaño de una Catedral:
recibimos a Cambio Lirios destrozados. La vida es más veloz —dices— que la velocidad de la luz. ya se sabe: nadie puede viajar / a esa velocidad sin desintegrarse. Nadie dura mucho viajando / a la velocidad de la vida que es más rápida que la de la luz: todos nos desintegramos.
“La hierba no creció / sobre la sepultura de Jesús”.8 Toda esa Tarde
Dios Padre estuvo en la Plaza, viendo crecer comunidades
de enamorados a la salida de la Escuela.
Inabarcable como el Espíritu Humano, brother.
Nota del autor: Las cursivas pertenecen a cartas personales que me enviara el poeta Ulloa Sánchez, en diferentes momentos y por diversas razones.
GUSTAVO ADOLFO BECERRA de "Tolo Nei: Meditaciones en el Bosque de la Hoja Seca"
1. Evidente es la
presencia de un Violín
amarilleando las callejuelas sin luz.
Sólo pienso en esas Treinta Mariposas
que en este instante sobrevuelan la Historia,
multiplicadas a veces, diezmadas, mojando el cielo,
amando planetas que luego abandonan.
Quedaste con pérdida parcial de movimientos
producto de un accidente de tránsito.
Cabellos grises. Edad indeterminada.
Recogido, sin nada que beber
morimos a Orillas del Mundo.
Otra vez la misma Silueta: una Casa
flota en la Niebla. Los árboles se desplazan
de un lugar a otro. El viento
lo llevas debajo del abrigo.
2. Eres una palabra que puedo escuchar.
Aunque no conozco su significado
huele a noche mal parida, a vino agrio.
Alguien te dibujó bajo la Línea de Pobreza.
Envejeciste, sin mediación y se trizaron
los cristales de tus lentes. Viejo,
¿verdad que viste Brillar sus Aluminios?
Sus azules, mi Dios, y la hambruna de sus blancos,
como si fueran dientes. Abrígame en su frío.
A ella la escribieron como Paloma de Plaza.
Las palabras que contenía ese Poema
eran tan hermosas que cuando se bañaba
desnuda, todo el Río se transformaba
en Liturgia. Cada mañana me cercioraba
que estuviera dentro del Texto,
usando con seriedad la libertad entregada.
3. Los zapatos del mendigo que hacen reír,
traen dentro de sí los pies del mendigo.
Curiosa constatación de la chaqueta
Raída: has bajado mucho de Peso y tienes
los dientes amarillos. —Viejo —le dije— ¿qué haces
aquí? Si bien es cierto no requieres
autorización para entrar a mi poema tampoco
es bien visto que duermas en su suelo.
Padeces del mal de Diógenes
y llenas de basura este espacio cósmico.
Otros personajes Literarios corrieron
peor suerte. Admite que has bebido
demasiado y que te cuesta sostenerte en pie.
Esta noche seguirás juntando palos secos
para hacer fuego amenazando
con quemar la Casa del poema.
4. Tengo cierto dominio sobre el Texto
y puedo generar cambios atmosféricos.
Estoy en condiciones ventajosas
de aplacar cualquier intento de rebeldía
en virtud de las leyes del acto creativo
que hasta los más humildes/respetan.
(Los tiranos también sienten miedo
de ese único poder que exhiben los poetas).
5. Seamos proactivos. Podrías quedarte a dormir
en este portal de Iglesia que acabo de escribir,
pero los policías municipales te sacarán a golpes.
Sé que no te asustan esas cosas: has sufrido
mucho, por eso un nuevo sufrimiento,
no te hará mejor ni peor. En muchas ocasiones
has tenido una actitud similar: venir
sin que te llamen. Y como no encuentras
qué comer/empiezas a comerte mis versos.
En alguna oportunidad —recuerdo— dijiste
que no reincidirías en esa conducta.
Pero poco vale tu palabra. Puedes ir a otros
lugares pero te obsesionas/con esta página
en blanco, que uso para mirarme
como en un Gran Espejo.
6. Eres más de mar que de tierra,
por eso poca es la eternidad que reúnes.
A orillas de las Playas dejas tus huellas,
junto a huesos de pollo/que quizás
tú mismo comiste. Creo que esa vez
te respiraste todo el viento, incluso
pensé que toda la escritura misma
—que te contiene— se había regenerado
como las colas de las lagartijas o los brazos
de las Estrellas de Mar. Y no ha sido así.
Ahora te quitas un zapato y muestras
los calcetines llenos de hoyos. Dices
que es posible vuelvas a delinquir:
finalmente la cárcel no es el Paraíso
pero tampoco es el Infierno —arguyes.
Esta mañana no te lavarás en la pileta.
7. La mujer literaria que amaste/ya no está.
La borré definitivamente. Se ha ido
con otro poeta buscando mejor vida
en otra escritura. Intenté, pero no pude
retenerla por más tiempo. Tomó
sus cuatro estrofas y se fue. No alcancé
a escribir para ella una elegía como deseaba.
Eran sus Bosques Nidos —me confesaste.
Zumbaba en ti como tú zumbabas en ella,
llenando de Flores/Páramos y Piedras.
8. Claro que no estoy en tu pellejo. Si planteas
exigencias de ese tipo/no tendré
otro camino que cerrar este archivo.
Los niños de la calle comen fruta podrida.
Viejos como tú hay muchos. Espera
un minuto. Suena mi móvil. Ya regreso.
Detrás del Muro/ladran los Perros de la Miseria.
Sus Ladridos construyen otros Perros.
Uno de esos perros te perseguirá para siempre.
amarilleando las callejuelas sin luz.
Sólo pienso en esas Treinta Mariposas
que en este instante sobrevuelan la Historia,
multiplicadas a veces, diezmadas, mojando el cielo,
amando planetas que luego abandonan.
Quedaste con pérdida parcial de movimientos
producto de un accidente de tránsito.
Cabellos grises. Edad indeterminada.
Recogido, sin nada que beber
morimos a Orillas del Mundo.
Otra vez la misma Silueta: una Casa
flota en la Niebla. Los árboles se desplazan
de un lugar a otro. El viento
lo llevas debajo del abrigo.
2. Eres una palabra que puedo escuchar.
Aunque no conozco su significado
huele a noche mal parida, a vino agrio.
Alguien te dibujó bajo la Línea de Pobreza.
Envejeciste, sin mediación y se trizaron
los cristales de tus lentes. Viejo,
¿verdad que viste Brillar sus Aluminios?
Sus azules, mi Dios, y la hambruna de sus blancos,
como si fueran dientes. Abrígame en su frío.
A ella la escribieron como Paloma de Plaza.
Las palabras que contenía ese Poema
eran tan hermosas que cuando se bañaba
desnuda, todo el Río se transformaba
en Liturgia. Cada mañana me cercioraba
que estuviera dentro del Texto,
usando con seriedad la libertad entregada.
3. Los zapatos del mendigo que hacen reír,
traen dentro de sí los pies del mendigo.
Curiosa constatación de la chaqueta
Raída: has bajado mucho de Peso y tienes
los dientes amarillos. —Viejo —le dije— ¿qué haces
aquí? Si bien es cierto no requieres
autorización para entrar a mi poema tampoco
es bien visto que duermas en su suelo.
Padeces del mal de Diógenes
y llenas de basura este espacio cósmico.
Otros personajes Literarios corrieron
peor suerte. Admite que has bebido
demasiado y que te cuesta sostenerte en pie.
Esta noche seguirás juntando palos secos
para hacer fuego amenazando
con quemar la Casa del poema.
4. Tengo cierto dominio sobre el Texto
y puedo generar cambios atmosféricos.
Estoy en condiciones ventajosas
de aplacar cualquier intento de rebeldía
en virtud de las leyes del acto creativo
que hasta los más humildes/respetan.
(Los tiranos también sienten miedo
de ese único poder que exhiben los poetas).
5. Seamos proactivos. Podrías quedarte a dormir
en este portal de Iglesia que acabo de escribir,
pero los policías municipales te sacarán a golpes.
Sé que no te asustan esas cosas: has sufrido
mucho, por eso un nuevo sufrimiento,
no te hará mejor ni peor. En muchas ocasiones
has tenido una actitud similar: venir
sin que te llamen. Y como no encuentras
qué comer/empiezas a comerte mis versos.
En alguna oportunidad —recuerdo— dijiste
que no reincidirías en esa conducta.
Pero poco vale tu palabra. Puedes ir a otros
lugares pero te obsesionas/con esta página
en blanco, que uso para mirarme
como en un Gran Espejo.
6. Eres más de mar que de tierra,
por eso poca es la eternidad que reúnes.
A orillas de las Playas dejas tus huellas,
junto a huesos de pollo/que quizás
tú mismo comiste. Creo que esa vez
te respiraste todo el viento, incluso
pensé que toda la escritura misma
—que te contiene— se había regenerado
como las colas de las lagartijas o los brazos
de las Estrellas de Mar. Y no ha sido así.
Ahora te quitas un zapato y muestras
los calcetines llenos de hoyos. Dices
que es posible vuelvas a delinquir:
finalmente la cárcel no es el Paraíso
pero tampoco es el Infierno —arguyes.
Esta mañana no te lavarás en la pileta.
7. La mujer literaria que amaste/ya no está.
La borré definitivamente. Se ha ido
con otro poeta buscando mejor vida
en otra escritura. Intenté, pero no pude
retenerla por más tiempo. Tomó
sus cuatro estrofas y se fue. No alcancé
a escribir para ella una elegía como deseaba.
Eran sus Bosques Nidos —me confesaste.
Zumbaba en ti como tú zumbabas en ella,
llenando de Flores/Páramos y Piedras.
8. Claro que no estoy en tu pellejo. Si planteas
exigencias de ese tipo/no tendré
otro camino que cerrar este archivo.
Los niños de la calle comen fruta podrida.
Viejos como tú hay muchos. Espera
un minuto. Suena mi móvil. Ya regreso.
Detrás del Muro/ladran los Perros de la Miseria.
Sus Ladridos construyen otros Perros.
Uno de esos perros te perseguirá para siempre.
10 de abril de 2015
PABLO DE ROKHA - "La forma épica del engaño"
El mundo no lo entiendo, soy yo mismo
las montañas, el mar, la agricultura,
pues mi intuición procrea un magnetismo
entre el paisaje y la literatura.
Los anchos ríos hondos en mi abismo,
al arrastrar pedazos de locura,
van por adentro del metabolismo,
como el veneno por la mordedura.
Relincha un potro en mi vocabulario,
y antiguas norias dan un son agrario,
como un novillo, a la imagen tallada.
Un gran lagar nacional hierve adentro,
y cuando busco lo inmenso lo encuentro
en la voz popular de tu mirada.
NICANOR PARRA - "Mujeres"
La mujer imposible,
La mujer de dos metros de estatura,
La señora de mármol de Carrara
Que no fuma ni bebe,
La mujer que no quiere desnudarse
Por temor a quedar embarazada,
La vestal intocable
Que no quiere ser madre de familia,
La mujer que respira por la boca,
La mujer que camina
Virgen hacia la cámara nupcial
Pero que reacciona como hombre,
La que se desnudó por simpatía
(Porque le encanta la música clásica),
La pelirroja que se fue de bruces,
La que sólo se entrega por amor,
La doncella que mira con un ojo,
La que sólo se deja poseer
En el diván, al borde del abismo,
La que odia los órganos sexuales,
La que sólo se une con su perro,
La mujer que se hace la dormida
(El marido la alumbra con un fósforo),
La mujer que se entrega porque sí,
Porque la soledad, porque el olvido...
La que llegó doncella a la vejez,
La profesora miope,
La secretaria de gafas oscuras,
La señora pálida de lentes
(Ella no quiere nada con el falo),
Todas estas walkirias,
Todas estas matronas respetables
Con sus labios mayores y menores
Terminarán sacándome de quicio.
La mujer de dos metros de estatura,
La señora de mármol de Carrara
Que no fuma ni bebe,
La mujer que no quiere desnudarse
Por temor a quedar embarazada,
La vestal intocable
Que no quiere ser madre de familia,
La mujer que respira por la boca,
La mujer que camina
Virgen hacia la cámara nupcial
Pero que reacciona como hombre,
La que se desnudó por simpatía
(Porque le encanta la música clásica),
La pelirroja que se fue de bruces,
La que sólo se entrega por amor,
La doncella que mira con un ojo,
La que sólo se deja poseer
En el diván, al borde del abismo,
La que odia los órganos sexuales,
La que sólo se une con su perro,
La mujer que se hace la dormida
(El marido la alumbra con un fósforo),
La mujer que se entrega porque sí,
Porque la soledad, porque el olvido...
La que llegó doncella a la vejez,
La profesora miope,
La secretaria de gafas oscuras,
La señora pálida de lentes
(Ella no quiere nada con el falo),
Todas estas walkirias,
Todas estas matronas respetables
Con sus labios mayores y menores
Terminarán sacándome de quicio.
9 de abril de 2015
NICANOR PARRA - Los vicios del mundo moderno
Los delincuentes modernos
Están autorizados para concurrir diariamente
a parques y jardines.
Provistos de poderosos anteojos y de relojes de bolsillo
Entran a saco en los kioskos favorecidos por la muerte
E instalan sus laboratorios entre los rosales en flor.
Desde allí controlan a fotógrafos y mendigos que deambulan por los alrededores
Procurando levantar un pequeño templo a la miseria
Y si se presenta la oportunidad llegan a poseer a un lustrabotas melancólico.
La policía atemorizada huye de estos monstruos
En dirección del centro de la ciudad
En donde estallan los grandes incendios de fines de año
Y un valiente encapuchado pone manos arriba a dos madres de la caridad.
Los vicios del mundo moderno:
El automóvil y el cine sonoro,
Las discriminaciones raciales,
El exterminio de los pieles rojas,
Los trucos de la alta banca,
La catástrofe de los ancianos,
El comercio clandestino de blancas realizado por sodomitas internacionales,
El auto-bombo y la gula
Las Pompas Fúnebres
Los amigos personales de su excelencia
La exaltación del folklore a categoría del espíritu,
El abuso de los estupefacientes y de la filosofía,
El reblandecimiento de los hombres favorecidos por la fortuna
El auto-erotismo y la crueldad sexual
La exaltación de lo onírico y del subconsciente en desmedro del sentido común.
La confianza exagerada en sueros y vacunas,
El endiosamiento del falo,
La política internacional de piernas abiertas patrocinada por la prensa reaccionaria,
El afán desmedido de poder y de lucro,
La carrera del oro,
La fatídica danza de los dólares,
La especulación y el aborto,
La destrucción de los ídolos.
El desarrollo excesivo de la dietética y de la psicología pedagógica,
El vicio del baile, del cigarrillo, de los juegos de azar,
Las gotas de sangre que suelen encontrarse entre las sábanas de los recién desposados,
La locura del mar,
La agorafobia y la claustrofobia,
La desintegración del átomo,
El humorismo sangriento de la teoría de la relatividad,
El delirio de retorno al vientre materno,
El culto de lo exótico,
Los accidentes aeronáuticos,
Las incineraciones, las purgas en masa, la retención de los pasaportes,
Todo esto porque sí,
Porque produce vértigo,
La interpretación de los sueños
Y la difusión de la radiomanía.
Como queda demostrado, el mundo moderno se compone de flores artificiales
Que se cultivan en unas campanas de vidrio parecidas a la muerte,
Está formado por estrellas de cine,
Y de sangrientos boxeadores que pelean a la luz de la luna,
Se compone de hombres ruiseñores que controlan la vida económica de los países
Mediante algunos mecanismos fáciles de explicar;
Ellos visten generalmente de negro como los precursores del otoño
Y se alimentan de raíces y de hierbas silvestres.
Entretanto los sabios, comidos por las ratas,
Se pudren en los sótanos de las catedrales,
Y las almas nobles son perseguidas implacablemente por la policía.
El mundo moderno es una gran cloaca:
Los restoranes de lujo están atestados de cadáveres digestivos
Y de pájaros que vuelan peligrosamente a escasa altura.
Esto no es todo: Los hospitales están llenos de impostores,
Sin mencionar a los herederos del espíritu que establecen sus colonias en el ano de los
recién operados.
Los industriales modernos sufren a veces el efecto de la atmósfera envenenada,
Junto a las máquinas de tejer suelen caer enfermos del espantoso mal del sueño
Que los transforma a la larga en unas especies de ángeles.
Niegan la existencia del mundo físico
Y se vanaglorian de ser unos pobres hijos del sepulcro.
Sin embargo, el mundo ha sido siempre así.
La verdad, como la belleza, no se crea ni se pierde
Y la poesía reside en las cosas o es simplemente un espejismo del espíritu.
Reconozco que un terremoto bien concebido
Puede acabar en algunos segundos con una ciudad rica en tradiciones
Y que un minucioso bombardeo aéreo
Derribe árboles, caballos, tronos, música.
Pero qué importa todo esto
Si mientras la bailarina más grande del mundo
Muere pobre y abandonada en una pequeña aldea del sur de Francia
La primavera devuelve al hombre una parte de las flores desaparecidas.
Tratemos de ser felices, recomiendo yo, chupando la miserable costilla humana.
Extraigamos de ella el líquido renovador,
Cada cual de acuerdo con sus inclinaciones personales.
¡Aferrémonos a esta piltrafa divina!
Jadeantes y tremebundos
Chupemos estos labios que nos enloquecen;
La suerte está echada.
Aspiremos este perfume enervador y destructor
Y vivamos un día más la vida de los elegidos:
De sus axilas extrae el hombre la cera necesaria para forjar el rostro de sus ídolos.
Y del sexo de la mujer la paja y el barro de sus templos.
Por todo lo cual
Cultivo un piojo en mi corbata
Y sonrío a los imbéciles que bajan de los árboles.
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