23 de abril de 2015

VLADISLAV JODASEVICH de "El ruido de la existencia"





Bizco, con la cara amarilla
y con un bulto de lienzo sobre la espalda,
vago adormecido todo el santo día
por las calles de vuestra capital.

Búrlense y griten obscenidades,
nunca sabrán cómo
el dragón en la camisa de seda
lame mi corazón con su fuego.


 

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La calle apenas iluminada. En alguna parte,
bajo techo, golpeó una ventana.

La luz parpadeó, se levantó la cortina,
una sombra veloz se desprendió de la pared.

Es feliz quien cae de cabeza hacia abajo:
por un instante el mundo para él es otro.



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