Por ser la hermana menor de una mujer
que abandonó a su hija —dejándola a mitad de
camino,
como se tira un marido— no soy como las otras
madres.
Por las noches, voy al cuarto de mi
hija,
y escucho el sonido en la cisterna
de su respiración; voy al cuarto de mi hijo, el
grillo
todavía vivo en su garganta, en su
pecho;
Quisiera poder inclinarme sobre mi propia
cama
y escuchar mi respiración, para saber el clima
que viene.

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