No viniste al modo dramático,
con dragones
De esos que se llevarían mi
vida entre sus garras
Y me arrojarían ya desecho tras
las caravanas
Con los caballos empanicados,
ni como una frase
Que se enuncia claramente para
apaciguar lo que pudo perderse,
Lo que sale del bolsillo y debe
aguantar
Los gastos, ni como una
fantasma al que se ve
Ciertas mañanas correr por el
pasto.
Son estas tardes sin sol en las
que descubro
Que te has instalado en mi
hombro como el aburrimiento.
Los avellanos están cargados de
silencio.
Soy consciente de que los días
pasan más rápido que antes,
Que huelen diferente. Y que una
vez que quedan atrás
Parecen arruinados. Ahí has
estado por cierto tiempo.

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