Como soy un ciudadano de
estos tiempos
no voy para mi casa en
un caballo.
El banco de la
nación
no confía en mis
promesas
y mis
conocimientos
sobre travesuras
comerciales
no asombran a
nadir.
Si me palmearan en la
espalda
y me preguntaran de
improviso
diría son ponerme
colorado :
soy
poeta.
Entonces a colocarse en
la cola;
con el
albañil,
con el matasellos de las
sucursales,
con el mozo de
café.
Con la suave
damita
que ni de reojo me
mira,
con el vigilante que sí
me mira de reojo.
con el carpintero que no
oculta su olor a goma laca
con el reglamento que
cobro el boleto de distancia.
Todo recorrido termina,
insisto y bajo.
Podrán averiguar de mí
mucho pasado,
nunca olvidó sus
caras.
He leído porque enferman
mis vecinos,
Por qué la frente
distrae sus sonrisas.
Entro a mi
casa,
El día menos pensado me
voy a mudar,
Busco un rincón, y
libero a los astronautas
a Colón a Tomás
Moro
a los proyectos de la
capital de la alegría.
Y después en la
comida,
sin comer no se puede
vivir,
aclaro mi garganta y
digo:
¿No trajo la paloma un
aletear?
¿No vino un telegrama
con saludos?
¿No hubo un llamado con
cantos
qué incluyan mi
nombre?
¡Nadie golpeó la
puerta
y dejó un regalo para
mí?
Porque espero una
visita
hoy o
mañana
algún día
será.

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