21 de abril de 2015

JOHN ASHBERY - "Ilustración"





I

Una novia estaba sentada en la cornisa
Alta sobre la ciudad. Los ángeles

Combinaban sus plegarias con aquellas
De los policías, rogándole que bajase.

Una señora prometió ser su amiga.
“No quiero una amiga”, respondió.

Una madre le ofreció un par de pantis
Arrancados de sus propias piernas. Otros le trajeron

Pequeñas porciones de fruta y caramelos,
El hombre ciego todas sus flores. Si alguno

Pudo ser considerado exitoso, lo fueron todos,
Porque la escena sería una ceremonia

Que era lo que ella buscaba. “Deseo
Monumentos”, dijo. “Deseo moverme

Figurativamente, como las olas acariciando
Las desconsideradas playas. Ustedes personas que conozco

Me ofrecerán todas las bondades
Que no necesito. Pero por favor recuerden

Que morí aceptándolas”. Con esto, el viento
Descolgó su voluminoso hábito, y desnuda

Como el huevo de un ave roc, se deslizó suavemente hacia abajo
Lejos de la ternura de los ángeles y las mentes de los hombres.





II

Mucho de lo que es bello debe ser desechado
para que nos igualemos a una más alta

Impresión de nosotros mismos. Las polillas ascienden sobres las llamas,
Lástima, sólo desean ser el fuego:

Ellas no disminuyen nuestra altura.
Nosotros centelleamos bajo el peso

De la indiscreción. Pero, ¿cómo podíamos dilucidar
Aquello de la verdad que conocemos, era acaso

La sombría vestidura? Pues esa noche, misiles suspiraban
Elegantemente sobre la ciudad, y había banquetes:

¡Hay tanto en ese instante!
Tanta disposición por las llamas,

Podríamos habernos elevado sobre la tierra, observando su brillo
En alto, envuelta en su toga de relucientes hojas.

Pero ella, por supuesto, sólo fue una efigie
De indiferencia, un milagro

No hecho para nosotros, como las hojas no son parte
Del invierno, porque es el fin.


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