14 de abril de 2015

JENNIFER MOORE - "Al hijo de Erato"




No acudas a mi casa por el pan que se pudre
mohoso el mismo día, entre los dientes,
ven por el beso robado a los abismos
y la loca inquietud que ocurre al alba.
Ven por el gozo que se eleva en la lluvia
nacida de la boca furtiva del silencio.

No quieras regalarme la copa de la muerte
porque no están quietas mis aguas y sus olas
puede que sin mi anuencia, golpeen en tu rostro.

No inviertas tu botín en el banco de mi lengua,
ella es ave de paso cuya orfandad asusta,
sus trinos van ausentes de rosados celajes
y se hermanan al llanto de la noche en el mundo.

Ven con rumor de aguas desde el gris de la niebla,
desnudo, si es posible y con el rostro niño
sin otra pertenencia que el juego en los portales
y la risa del ángel de tu madre, en la cuna.

Pero, si no has tenido rostro en tu cuerpo de infancia
ni juego en los portales, ni madre con su ángel,
ven entonces, tan pronto como tus alas puedan:
Erato está buscando con afán y celo
al hijo de su lira que se había perdido.
 

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