Debes acercarte a
ellos oblicuamente
En cuartos
enmarañados de sombras,
Echar un vistazo a
su vacío
Sin que te
descubran
Y devuelvan la
mirada.
El secreto es
Que para ellos
hasta una cama desierta resulta una carga,
Una mera vanidad.
Son más ellos
mismos con
La compañía de una
pared en blanco,
La compañía del
tiempo y la eternidad,
Que, ruego me
disculpes,
No arrojan ninguna
imagen
Al admirarse en el
espejo,
Mientras tú
permaneces a un lado
Y extraes un
pañuelo
Para secarte la
frente con gesto furtivo.
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