El otoño incipiente del amor agonizante.
En secreto admiro los matices dorados
Del otoño incipiente, del amor en agonía.
Las ramas diáfanas, la alameda vacía,
En la oscuridad palideciente, flameante, derretiente
Se oculta la calma, la belleza, la pureza.
En secreto admiro los matices dorados
Del otoño incipiente, del amor en agonía.
Las ramas diáfanas, la alameda vacía,
En la oscuridad palideciente, flameante, derretiente
Se oculta la calma, la belleza, la pureza.
Las hojas, suspirando, bajo el viento que les acaricia,
Se van rodando serenamente y se alejan
(Los pensamientos sobre el pasado en la visión adulante).
Vivir y no vivir: está bien y no se siente ninguna pena.
La hoz afilada, cortando indolorosamente,
Oprime en el alma la exaltación y la tristeza.
Se van rodando serenamente y se alejan
(Los pensamientos sobre el pasado en la visión adulante).
Vivir y no vivir: está bien y no se siente ninguna pena.
La hoz afilada, cortando indolorosamente,
Oprime en el alma la exaltación y la tristeza.
El sol brillante sin la rebeldía de antes,
La lluvia como las gotas del rocío que fluyen
(Lánguidas caricias sin la rebeldía de antes),
El olor de las rosas en los jardines, terminando de florecer.
En el corazón: el manantial de la ternura calmada,
La felicidad sin celos, la pasión sin amenazas.
La lluvia como las gotas del rocío que fluyen
(Lánguidas caricias sin la rebeldía de antes),
El olor de las rosas en los jardines, terminando de florecer.
En el corazón: el manantial de la ternura calmada,
La felicidad sin celos, la pasión sin amenazas.
¡Bienvenidos los días celestes, otoñales,
El dorado de los tilos y de los álamos púrpura!
¡Bienvenidos los días, anteriores a la despedida, otoñales!
¡La aureola, que corona los días luminosos, pálida!
¡Los días de las palabras sin expresar y los instantes
De la apacible docilidad de los corazones fundidos!
El dorado de los tilos y de los álamos púrpura!
¡Bienvenidos los días, anteriores a la despedida, otoñales!
¡La aureola, que corona los días luminosos, pálida!
¡Los días de las palabras sin expresar y los instantes
De la apacible docilidad de los corazones fundidos!
Traducción de Kseniya Tokareva

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