13 de abril de 2015

RAINER MARIA RILKE de "El libro de las imágenes"





El parque es alto. Y como quien sale de una casa
salgo de su crepúsculo
a la llanura y al atardecer. Al viento,
al mismo viento que también las nubes sienten,
los ríos claros y los molinos de aspas,
que van moliendo lentos al pie del sielo.
Ahora yo también soy una cosa en su mano,
la más pequeña bajo estos cielo. Mira:



¿Es esto un cielo?
Beatífico azul pálido,
en el que se congregan nubes cada vez más limpias,
y por debajo, todos los blancos,
y por encima ese gris tenue y grandioso,
que bulle tibio sobre un fondo rojo,
y en la cima de todo los rayos serenos
del sol declinante.


Extraño edificio,
que se mueve en sí y por sí se sostiene,
formando figuras, alas enormes, pliegues
y cordilleras ante las primeras estrellas,
y de repente, allí: un portal en aquellas lejanías
que acaso sólo conocen las aves...

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