9 de abril de 2015

KENNETH KOCH






Lleva gran parte de la vida de una persona
Ser francés, o inglés, o americano
O italiano. Y ser de cualquier edad. Vivir en cualquier momento determinado.
El polaco residente de Manhattan no es meramente un representante de la humanidad general
Y tampoco lo es este pescador siciliano enhebrando su carnada
O ser de cualquier género, nacido donde o cuando
Betty sosteniendo un gran plato
Karen cruzando sus piernas de posguerra
Y sonriendo del otro lado de la mesa
Estos tres muchachos italianos edad alrededor de veinte gesticulando y hablando
Y riendo después de bajar del tren
Parecen cincuenta por ciento italianos y el resto del porciento sólo simple
Raza humana.
Oh misterio de crecer! Oh historia de ir a la escuela!
Oh amantes Oh encantamientos!

El asunto no está terminado porque la fotografía terminó.
El fotógrafo se sienta. Murnau hace la película.
Todo está un poquito mal, pero tiene una nacionalidad.
Las ostras no ayudarán a los refugiados a bajar de los botes,
Sólo otras criaturas humanas lo harán. El teléfono suena y el nacionalista albanés se sienta.
Cuando se levanta no se ha convertido en un emigrado ruso o en un alemán payaso de circo
Una mujer está llevando una canasta – una hermosa imagen! Está en y es de Madagascar.
El policía uniformado malayo olfatea el barril de cerveza que le están acercando los hermanos de Ludwig.
A toda la humanidad le gusta emborracharse! Están la diferencias entonces sólo en la superficie?
Pero todas las superficies se calientan
Al sol. Puede que la superficie sea donde somos todos iguales!
Pero hombre y mujer muestran que esto no es verdad.
Nos arreglaremos, sin embargo. El tren está resoplando en la estación
Pero la estación no le está resoplando al tren. Esta diferencia brinda un sentido de comunidad
Como cuando la gente se siente realmente feliz de tener gatos y perros
Y algunos incluso unos pocos ratones en la chimenea. No estamos solos
En el universo, y la diversidad causa bienestar además de dificultad.
Ser italiano lleva por lo menos la mitad del día. Ser chino siete octavos de él.
Sólo al anochecer cuando Chang Ho, terminada la comida, se sienta a fumar
Es él exclusivamente humano, del modo en que el tren es exclusivamente él mismo cuando está en movimiento
Pero es decirlo mal. Su ser humano es también su ser siete octavos chino.
Al enamorarse uno puede obtener, digamos, veinte por ciento de vuelta
Hacia la universalidad, aunque probablemente eso es todo. Entonces cuando el amor se va
La propia nigerianidad aumenta, o la propia cualidad de ser de Nepal.
Un americano puede arrancar deseando
Ser todos o que todos fueran iguales
Lo cual lo o la hace al menos ochenta por ciento americano. Dixit Charles Peguy, circa 1912,
“El Señor creó a los franceses para que ciertos aspectos de Su creación
No pasaran desapercibidos.” Como el sabor del trigo, señorito! O los japoneses.
Para que en algún lugar de la tierra hubiera gente que estuviera
Escribiendo haiku. Pero pensá en el cuerpo humano con sus brazos
Su nariz, sus ojos, su cerebro a menudo sujetos a alarmas
Pensá cuánta energía, trabajo, y tiempo han insumido,
Para darnos una clase tan variada de humanidad!
Lleva quince segundos esta mañana ser un hombre,
Veinte ser uno viejo, cuatro ser un americano,
Dos ser un graduado universitario y cuatro o cinco horas escribir.
Y lo que es más, te amo! la mitad de cada hora por semanas o meses para esto;
Novecientos segundo para ser un admirador de la pintura renacentista italiana,
Dieciséis horas para ser alguien despierto.
Uno es evidentemente americano, macho, y de una determinada generación. Nada elimina esos marcadores.

Aunque viviera en Indonesia como un nativo en una choza, alguien que pase por ahí
Ciertamente dará un respingo y dirá Oh pero sos un americano!
Mi optimismo, mi franqueza, mi falta de sentido histórico,
Mis músculos faciales distintivos listos para parecer enojado o triste o solidario
En un momento y no saber del todo hacia dónde seguir;
Mi suponer que todo es posible, mi profundo sentido de superioridad
E inferioridad a la vez; mi falta de cultura
Excepto la libresca; mi forma de actuar con el perro, vení acá Spotty! Maldición!
Todas estas cosas y cientos más me declaran ser lo que soy.
Es pesado pero también inevitable. Creo.
Hay expatriados que han tenido algún éxito con la cirugía plástica
De ausencia y partida. Pero nunca es absoluta. Y después tienen que soportar la nueva identidad también.

Irlandeses o rusos, la individualidad en ellos es a menudo confundida con nacionalidad.
El ruso encontrando un alma en el oficial del ejército, el irlandés encontrando en él alguien con quien puede beber.
Consideremos el barquero del Volga? Uno sólo puede suponer
Pero probablemente alrededor de noventa por ciento ruso, ochenta por ciento hombre, y treinta por ciento barquero, ruso, hombre, y barquero,
Una buena persona para el trabajo, un hombre ruso del río.
Este perro es dos quintos lobo y menos que una milésima un marido o padre.
Los perros resisten la nacionalidad por ser de razas. Éste es simplemente pastor alemán.
Aunque puede procrear un cachorro
Que parece totalmente algo diferente si por ejemplo él (el pastor alemán) es atraído
Por una caniche con ADN poderoso. El cachorro corre hasta los muchachos italianos que sonríen
Pensando que sería divertido llevarlo a Taormina
Donde trabajan en el hotel y enseñarle trucos.
Una francesa se maravilla con esta escena.
La mujer se agacha hacia el perro y le habla en francés.
Esto es esperanzado y gracioso. Para el perro todas las lenguas humanas son una bruma perfumada.
Agita la cola y se para sobre sus patas posteriores. Un muchacho italiano lo felicita, "Bravo! canino!"
Por debajo está el retumbe del tren metropolitano. El muchacho mira a la mujer.
La vida les ofrece estos momentos enredadores mientras –alguien- pasa en una bicicleta.
Es un congolés con la sabana sobre sus hombros
Y el cielo en su corazón, pero sus palabras mientras pasa son en francés-
"Bonjour, m'sieu dames," y se va a toda velocidad con su identidad,
Su ser congolés y milenario inmutado y cambiando de lugar.




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