APRIETE
Atiéndanme a esto que les digo
aunque
antes ya lo dije,
pero
sean buenos porque
necesito
compañía neste
asunto.
Que otra vez fui a dormir a campo
abierto
y al despertarme al rato
veo
al cielo echado sobre
mí.
La Cruz del Sur clavándome el
pecho,
las Tres Marías ciñéndome la frente
y
un lucero espantoso apretándome la
garganta.
E me exigían hablara que qué
relación
tenía con sus
esplendores,
que si sentía la inmensidá en
mí,
la presión del Universo, dijera
algo.
Cerré ojos y estuve
desvelado
pensando que les decir
qué
si no sabía nada de nada. Pero
musité:
Señoras estrellas yo soy un
humilde
buscador de piedras que vine a la
montaña
y soy inorante de vuestras
grandiosidades.
DOLORES
Hora viene un dolor y se te
encima
en las rodillas como un
gato
y vos salí decirle pero
insiste.
Y acaso se te sube a las costillas
para
hacerte caminar con el chasis
ladeado.
Son las consecuencias de vivir y la
muerte
es el coronamiento de todo.
Dicen
que con no hacerles caso los
dolores
se retiran ofendidos y no
vuelven.
Así se lo expliqué a una doña del
barrio
y ella sí que se ofendió,
dijo
usté habla porque no le
duele
aquí y allá como a mí, pero
espere
y también ha de
lamentarse.
Así fue y al instante
sentí un fuerte dolor ¡Ay! y me
toqué
por allá abajo. La
vecina
desviando la mirada dijo: Que se
mejore,
eso le pasa por hacerse el
jovencito.

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