9 de abril de 2015

JORGE LEÓNIDAS ESCUDERO




APRIETE

Atiéndanme a esto que les digo aunque
antes ya lo dije, pero
sean buenos porque necesito
compañía neste asunto.

Que otra vez fui a dormir a campo abierto
y al despertarme al rato veo
al cielo echado sobre mí.
La Cruz del Sur clavándome el pecho,
las Tres Marías ciñéndome la frente y
un lucero espantoso apretándome la garganta.

E me exigían hablara que qué relación
tenía con sus esplendores,
que si sentía la inmensidá en mí,
la presión del Universo, dijera algo.

Cerré ojos y estuve desvelado
pensando que les decir qué
si no sabía nada de nada. Pero musité:
Señoras estrellas yo soy un humilde
buscador de piedras que vine a la montaña
y soy inorante de vuestras grandiosidades.



DOLORES

Hora viene un dolor y se te encima
en las rodillas como un gato
y vos salí decirle pero insiste.
Y acaso se te sube a las costillas para
hacerte caminar con el chasis ladeado.

Son las consecuencias de vivir y la muerte
es el coronamiento de todo. Dicen
que con no hacerles caso los dolores
se retiran ofendidos y no vuelven.

Así se lo expliqué a una doña del barrio
y ella sí que se ofendió, dijo
usté habla porque no le duele
aquí y allá como a mí, pero espere
y también ha de lamentarse.

Así fue y al instante
sentí un fuerte dolor ¡Ay! y me toqué
por allá abajo. La vecina
desviando la mirada dijo: Que se mejore,
eso le pasa por hacerse el jovencito.

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