13 de abril de 2015

CHANTAL MAILLARD de "Hilos"





Primero, el quién.
Luego viene el cuándo.
Peor el cuándo. O no es peor,
es peligroso.
El quién se ajusta con el cuándo
y el temor sobreviene.
El temor a perder.
A perderse. Si al menos
uno pudiese entonces agarrarse
a otras manos,
pero otras igualmente
se agarran a un quien
complicado en un cuando,
cada cual albergándolos. Así

que mejor olvidar.
Acariciar al gato.
De bruces. A su altura.
Disminuirse.


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